FIL: Antonio Skármeta, una entrevista.

Entrevista realizada en la FIL 2004.

Eran finales de noviembre del 2004. Empezó a platicar, su acento, si bien es algo de todos conocido, nos permitía adivinar su país de origen: Chile. Antonio recordaba y hablaba con entusiasmo.

“Yo tenía muchos momentos de soledad y esos momentos los aproveché para leer“. Era un incansable lector de Martín Fierro en su infancia. Él se sentía un perseguido, al igual que Martín Fierro. “Me lo aprendí de memoria completo…Esa historia del gaucho me emocionó“.

Él había escrito novelas como “El cartero de Neruda” y “El Baile de la Victoria”. Antonio es un escritor conocido a nivel internacional. Nuestro escritor recordaba: “…de los muchos (libros) que me impresionaron fue un libro de Collodi que se llamaba Pinocho… el muñeco de la nariz grande que a medida que iba mintiendo le crecía la nariz“.

Antonio Skármeta, chileno, exiliado de su país durante muchos años, vivió en Argentina y en Alemania. “Yo era un chileno viviendo en Buenos Aires. Esto significaba que en el barrio me conocían como EL chileno“. Después de la dictadura fue embajador en Alemania. “Me dije: ¿A dónde voy a vivir en Europa como escritor latinoamericano? Finalmente fui…desemboqué en Alemania. El problema en Alemania era: ¿Cómo mantener vivos todos aquellos ideales por los cuáles yo me había esforzado?“. Trabajó, y lo sigue haciendo, en televisión y en teatro.

Finalizó su plática. Algunos personas salieron del salón, otras en cambio se acercaron a pedir autógrafos.

¿Cómo ha vivido la política y la literatura siendo embajador en Alemania, cómo la ha mezclado?

Antonio Skármeta: No la mezclé, el trabajo de un embajador es muy distinto al trabajo de un escritor. El trabajo de un embajador es ampliar y profundizar las relaciones del país donde se está con el país que te manda. Es un trabajo básico y eso no depende de los caprichos de la creación de un individuo sino que uno representa un gobierno y representa un país. En el caso, de Chile, en el tiempo que fui embajador y ahora más, Chile es un país eminentemente exportador, que busca tratados comerciales con las distintas zonas del planeta y ha tenido negociadores muy hábiles que han conseguido estos tratados de modo que el nivel de la economía chilena y sus aportaciones es absolutamente notable en este momento. Prácticamente dos terceras partes del Producto Bruto Chileno, son exportaciones. Aparte de eso el hecho de que el país esté pacificado, significa que mucha gente, muchos empresarios inviertan en Chile. Bueno, de estas cosas, por ejemplo, tiene que ocuparse un embajador.

Ahora, como en el tiempo de Pinochet yo fui, yo estuve exiliado en Berlín occidental. Yo participé en ese tiempo muy activamente en la vida pública alemana. Conocí a mucha gente, mucha de esas personas que conocí entonces, después tuvieron cargos de importancia en el gobierno, en el tiempo que yo fui embajador, o cargos en la delegación o cargos en la prensa. Entonces, el mismo hecho de que alguien confiable quiera un hombre “ante la dictadura”, “ante Pinochet”, llegara a ocupar la representación de Chile era una muestra evidente de que se había operado realmente un cambio muy fuerte en mi país. Así que tuve muy buena recepción y tuve muy buena prensa y tuve la posibilidad entonces de comunicar todas las preocupaciones y todas las ansias que tenía de llevar adelante mi trabajo como embajador en un espacio muy amplio, muy receptivo. Así que en ese sentido, el haber sido escritor antes, es que mis libros hubieran sido publicados en Alemania, que eran libros libertarios, democráticos, que hubiera hecho películas, en ese tiempo que habían sido vistas y premiadas en Alemania, que hubiera hecho unas para radio, que hubiera participado en la vida política también, junto con grupos de solidaridad, América latina y que hubiera conocido a distinguidos representantes, ahora, del gobierno alemán. Todo eso significó un apoyo enorme para mi trabajo de embajador, como imagen.

¿Y eso lo ha llevado a sus libros?

Antonio Skármeta: Ahora… No, eso es otra cosa. Eso es otra cosa, quiero decir, que pueda ser un trabajo de embajador eficiente porque contribuyó mucho mi carrera anterior como intelectual, democrático, conocido en los medios alemanes. Eso, significó que yo le pudiera dar difusión y ampliación a las ideas que me movían y a las necesidades que mi gobierno tenía. ¿Me entiendes? Pero no voy a escribir sobre eso.

Usted ha estado involucrado en el mundo del cine y la televisión. ¿Qué tipo de cine y televisión le gusta actualmente?

Antonio Skármeta: La auténtica

¿Cuál es la auténtica?

Antonio Skármeta: Aquella que nace de la experiencia de la gente y que estimula la fantasía de la gente para conducir su fantasía, no al estancamiento ni a la autosatisfacción, sino a la búsqueda de nuevas situaciones.

Usted tocó en su plática la manera de enseñar literatura, ¿cómo enseñaría literatura a los niños y a los jóvenes?

Antonio Skármeta: Es un tema muy largo, de un tratado. Pero rescatando valores de vida que tiene la literatura, decir los grandes escritores son grandes escritores porque captaron momentos de manera luminosa, momentos esenciales de la vida de las personas y los pueblos y eso hay que mantenerlo vivo. Y para mantenerlo vivo, hay que conectar los grandes temas clásicos de la literatura con la espontaneidad de los nuevos lectores. O sea, hacer de cada lectura, una lectura fresca, que respete el texto pero que no enfríe al lector.

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